El BCCR enfrenta un escenario inusual: inflación bajo cero y colón apreciado
El Banco Central navega un escenario inusual: precios cayendo, colón fuerte y crecimiento que se modera. Las prioridades para empresas y profesionales cambian.
La economía costarricense está entrando en una etapa distinta a la que dominó los últimos años.
El problema principal ya no es inflación alta. Tampoco tasas disparadas ni presión inmediata sobre precios. El nuevo escenario combina tres señales que normalmente no ocurren juntas: inflación negativa, fortalecimiento persistente del colón y desaceleración gradual del crecimiento económico.
Ese es el contexto detrás del más reciente Informe de Política Monetaria del Banco Central de Costa Rica, presentado el 30 de abril.
Según el BCCR, la inflación interanual se mantiene en terreno negativo y muy por debajo del rango meta oficial de entre 2% y 4%. La entidad proyecta que la inflación seguirá baja durante buena parte de 2026, incluso considerando el impacto de precios más altos en combustibles derivado de las tensiones en Oriente Medio. La señal es relevante porque Costa Rica pasó gran parte de 2022 y 2023 lidiando con el efecto contrario: inflación importada, tasas altas y presión sobre consumo y crédito. Ahora el desafío es diferente.
El fortalecimiento del colón continúa presionando a exportadores, empresas dolarizadas y sectores ligados a turismo y servicios internacionales. Al mismo tiempo, el Banco Central ha intensificado sus compras de dólares en Monex para contener una apreciación aún mayor de la moneda local — intervención que ya alcanza niveles históricamente altos.
El fenómeno refleja un exceso estructural de dólares en la economía costarricense. La combinación de inversión extranjera activa, exportaciones sostenidas de zonas francas, turismo en expansión y tasas locales que siguen siendo relativamente atractivas genera una presión constante hacia un colón más fuerte, incluso en un contexto de menor crecimiento global.
Ahí aparece el principal dilema del Banco Central. Reducir tasas demasiado rápido podría intensificar la apreciación del colón y acelerar la salida de capitales. Mantenerlas altas por demasiado tiempo arriesga debilitar el consumo, encarecer el crédito y enfriar la inversión local. Ese equilibrio se convierte en la discusión económica central para el segundo semestre de 2026.
Aunque Costa Rica sigue creciendo por encima de varios países de la región — el BCCR proyecta un PIB de 3,5% para 2026 — algunos indicadores apuntan a una desaceleración gradual: el consumo privado modera su ritmo, el crédito crece más lento, y los sectores exportadores fuera de zonas francas muestran menor dinamismo ante un colón que encarece sus productos en el exterior.
Para las empresas, el cambio de ciclo reordena prioridades. Durante los últimos dos años la conversación corporativa giró alrededor de inflación, costos y tasas altas. Ahora el foco se desplaza hacia el riesgo cambiario, los márgenes en dólares y la planificación ante una demanda interna más lenta. Eso afecta especialmente a exportadores tradicionales, turismo, manufactura local y cualquier empresa con costos en colones e ingresos en divisas.
DATO KLAR CR ▸
Costa Rica acumula 36 meses consecutivos con inflación por debajo del rango de tolerancia del BCCR — el período más largo desde que el país adoptó el esquema de meta de inflación en 2018.
QUÉ MONITOREAR
Las próximas decisiones de TPM del BCCR, el nivel de intervención cambiaria en Monex, y el comportamiento de la inflación a partir de mayo, cuando el presidente del BCCR Róger Madrigal anticipó que comenzarán a sentirse los primeros efectos del alza en combustibles.